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times square Era la esperanza. La jueza Yuleydis Maceo Ballá, presidenta del tribunal municipal de La Lisa, llegó a la escuela Concepción Arenal y ayudó a evacuar a los pequeños. Algunos padres se desmayaron, otros no aguantaban los gritos”, recuerda la jueza. ”. Una nube de polvo y humo cubría toda la calle y la gente abandonaba la zona, espantada, intentando ponerse a salvo; otros se acercaron al Saratoga, intentando encontrar personas con vida, heridos quizás, pero vivos. Lázaro y otros muchachos también entraron al hotel a intentar ayudar y “sacar personas con vida”, pero la policía y los bomberos los sacaron rápido de allí. A las 10:52 con 23 segundos los dos carros de primeros avisos del Comando 1 de Bomberos estaban llegando, casi a la misma vez, al Saratoga. A las 10:00 a.m del 6 de mayo la dirección del proyecto Payret estaba reunida, como cada viernes, camisetas de futbol 2024 haciendo el plan de la semana. Ya se coordinó con el Centro de Dirección del SIUM y avanzan varios medios del SIUM al lugar. Que usted me envíe técnica del SIUM al lugar. Ahí ya la gente salió corriendo para abajo a protegerse porque dijeron que estaban tirando bombas. Toda la gente salió corriendo, Prado abajo”, cuenta el presidente del tribunal, Yojanier Sierra Infante.

Eau de Couture Cher pro ženy a muže La cuenta oficial de la Presidencia de Cuba asegura que “las investigaciones continúan y todo indica que la explosión fue ocasionada por un accidente”. “Pensamos que había sido en nuestra obra, porque tenemos varias grúas y estamos estabilizando una fachada. Logré subirle el pullover y tenía una herida provocada por una viga o cristal de los que se desprendió. Había que ‘contar nuestros pollitos’, porque había un peligro inminente de que el edificio siguiera derrumbándose. Los vecinos de la calle intentaron ayudar y esperaron en los bajos del edificio para subir a casa. “En principio, pensé que salía del edificio que está en ruinas frente a la unidad de la PNR situada en calle Dragones. Su nieta está en sexto grado y estudia en la escuela frente al hotel. Desde el segundo piso de la escuela primaria Concepción Arenal, afectada parcialmente por la explosión del hotel Saratoga. Entrada de la escuela primaria Concepción Arenal, con más de 300 estudiantes, afectada parcialmente por la explosión del hotel Saratoga.

Mientras conversaba con nosotros en la puerta, cuatro de sus vecinos se mantenían mirando al hotel desde el balcón. A otra le dio por salir al balcón y mirar. En el Saratoga todos tienen fija la vista desde las 10:51 de la mañana del viernes 6 de mayo. En el Saratoga y en el edificio contiguo quedaron intactos espejos, cuadros, unas tazas de café sobre una mesa, las sábanas y algunas camas tendidas, una foto de 15 y un sombrero, como si no hubiese sucedido nada, como si desde las 10:51 de la mañana del viernes 6 de mayo no se hubiese estremecido toda Cuba y la gente sintiera, desde entonces, que el dolor por el siniestro del Saratoga tiene al país en luto. Cuando bajamos había gente que decía que habían explotado las calderas, pero en realidad no sabíamos qué había pasado. Pero cuando logramos subir para Monte y ver lo sucedido vimos que estaba el Saratoga completamente destruido y los cristales de la escuela y sin puertas y nos mandamos a correr para ver a los muchachos. Explotaron puertas y cristales. Casi una hora más tarde se iría la corriente y una explosión estremecería las oficinas de las “facilidades temporales” en la calle Zulueta.

Y en medio de eso, los gritos, el pánico y el llanto, la incertidumbre de no saber qué pasa, de no comprender aún por qué todos corren por las escaleras oscuras hacia la calle y se encuentran en Prado a los niños llenos de polvo, heridos algunos. A esa hora limpiaba el polvo que seguía entrando por las ventanas y no podía dormir. “Estaba dentro de la cabina de audio y de pronto siento algo raro que me comprimía. Hasta que pudimos ver la primera parte del derrumbe, la multitud”. La nube de polvo llegaba hasta allí. Yuleydis lo cubrió con su ropa, corrió con él para el lobby del tribunal y regresó a buscar más niños hasta que, entre todos, lograron trasladarlos hacia diferentes puntos: el parque del Cristo, el Parque Central y el Capitolio. Había muchos padres vueltos locos, llorando y gritando, porque no encontraban a los niños. Los padres recogieron las mochilas de sus hijos de entre los escombros de la escuela. “Los padres luego pudieron encontrarlos y nosotros fuimos guiándolos. “Los maestros actuaron rapidísimo. El cocinero siente el olor a gas, revisa las conexiones y descubre que hubo una fisura en la manguera de abastecimiento. “Había mucha población civil involucrada y eso conmueve, porque uno no espera que en una situación tan difícil la gente tenga esa valentía.

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